Al igual que su coetáneo Frederick Jones, Lloyd Augustus Hall desempeñó un papel importante en la industria alimentaria estadounidense. Mientras Jones revolucionaba el transporte de alimentos, Hall inventó formas de conservar los alimentos por sí mismos.

Nacido en Elgin, Illinois, Hall fue un estudiante distinguido. Su licenciatura en Química Farmacéutica de la Universidad Northwestern de Chicago (1916) allanó el camino para su doctorado en Ciencias de la Universidad Estatal de Virginia (1944). En el ínterin, Hall se convirtió en uno de los químicos de alimentos más importantes de la nación.

En Chicago, Hall fue Químico Sanitario Senior del Departamento de Salud y Presidente de Chemical Products Corp., antes de unirse a Griffith Laboratories como consultor en 1925. Aquí, mientras ascendía a la posición de Director Técnico y Químico Jefe, Hall obtuvo más de 100 patentes estadounidenses y extranjeras en química de alimentos.

Antes de los inventos de Hall, la conservación química de los alimentos apenas era una ciencia. La mayor parte de la conservación se hacía con sales, y era difícil evitar que los alimentos se echaran a perder sin que tuvieran un sabor amargo. Hall encontró por primera vez una manera de usar una combinación de cloruro de sodio con pequeños cristales de nitrato de sodio y nitrito, que suprimían el nitrógeno que echaba a perder los alimentos (1932). Este método patentado de curado de carnes se sigue utilizando hoy en día.

Hall next desarrolló antioxidantes, incluida la lecitina, que evitaron que las grasas y aceites de los alimentos se echaran a perder al reaccionar con oxígeno. Hall también descubrió que algunas especias, como el jengibre y los clavos de olor, lejos de preservar los alimentos, transportan bacterias y moho que en realidad pueden acelerar el deterioro de los alimentos. Más tarde inventó un sistema que usaba gas de óxido de etileno en una cámara de vacío para purificar los alimentos de dichos microbios. Ese sistema se adaptó más tarde para esterilizar medicamentos recetados y cosméticos.

Las numerosas innovaciones de Lloyd Augustus Hall beneficiaron a los consumidores, así como a las industrias de alimentos y medicamentos. Después de retirarse de Griffith en 1959, Hall se desempeñó como consultor de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, donde compartió sus avances con los países en desarrollo. Trabajó para ellos hasta su muerte en 1971.