Resumen

En retrospectiva, la década de 1960 puede verse como una transición en el sistema político británico. El creciente dominio del primer ministro coincidió con el advenimiento de la política televisiva para «presidencializar» la política electoral en Gran Bretaña a la manera estadounidense. Harold Wilson entendió las implicaciones de esto. Los primeros ministros se estaban convirtiendo en presidentes a los ojos del electorado, pero seguían siendo primeros ministros de acuerdo con la constitución. Se espera tener un aumento de la participación individual de responsabilidad de ganar o perder elecciones, pero sus poderes constitucionales se mantuvo formalmente estática y fueron compartidos colectivamente con sus colegas de gabinete. Con el fin de cerrar esta brecha entre la posición política y constitucional del primer ministro, Wilson cambió el sistema de asesoramiento del primer ministro. Esto despertó el alboroto público y las afirmaciones de que no se estaba observando la propiedad constitucional, y provocó que los asesores tradicionales recurrieran a tácticas «contrarrevolucionarias» en su intento de salvaguardar su prerrogativa de asesoramiento. Aseguró que la controversia sobre el consejo se convirtiera en una de las señas de identidad de los años de Wilson.